San Juan del Río fue denominado de esta manera por
razón de que sus fundadores llegaron al lugar el día
24 de junio día de San Juan, sólo que por quedar a la
orilla de un caudaloso río, se le aplicó también el
"Del Río".
Reseña Histórica
El actual municipio de San Juan del Río fue habitado
400 años a. C., ya que existen vestigios encontrados
a la orilla de su río que indican el remoto
asentamiento de grupos Otomíes con ascendencia de
Chupícuaro, quienes se dedicaban a la pesca, caza y
recolección.
La cultura Otomí es considerada por los
investigadores como una de las culturas más antiguas
de la Altiplanicie. Los Otomíes, después de haber
descubierto el maíz, el frijol, la calabaza y el
maguey, se agruparon en la región en torno al cerro
Techimacit (hoy Barrio de la Cruz); por la cañada que
forma el lecho del río, construyeron sus casas
formando el poblado que llamaron Iztacchichi -
Mecapan que significa tierra blanca de Chichimecas
(hoy San Juan del Río) cuyo cacique era Mexici.
Don Nicolás de San Luis Montañés, Capitán General de
entradas, encabezó un numeroso ejército de gente de
Xilotepec; llegando a este lugar en la mañana del 24
de junio (“El mero día de San Juan”) del año 1531
para fundar un nuevo poblado: Pueblo de San Juan del
Río, en nombre de Dios Nuestro Señor del Cielo y de
la Tierra, y de acuerdo con los nativos y su cacique
se dieron a la tarea de trazar las primeras calles.
Este fue el inicio de la colonización del Norte y el
Occidente de la Nueva España. Así, San Juan del Río
se convirtió en paso obligado para quienes
transitaban al Norte y Occidente del territorio de
México; situación que le favoreció de manera
importante ante el hecho de que todas las caravanas
se detenían en este punto para descansar y
abastecerse de provisiones; llevando y trayendo lo
necesario para el desarrollo de la minería, la
agricultura y la ganadería de la región. Esto, a su
vez, propició el auge económico y social de la zona.
A mediados del siglo XVI, Fray Sebastián de Aparicio
promovió la construcción de un puente en la parte más
angosta del río debido a las constantes crecientes
que dificultaban el paso de las caravanas. Sin
embargo, fue hasta principios del siglo XVII que por
orden del Virrey Don Diego de Velasco se edificó
dicha obra y hasta 1711 fue construido el magno
puente que hoy se conoce como "Puente de la
Historia".
Durante el período de la Guerra de Independencia, San
Juan del Río constituyó un escenario relevante para
la causa de la insurgencia nacional, ya que partieron
de aquí al frente del Ejército Imperial de las Tres
Garantías y con la asistencia del General Guadalupe
Victoria, Anastasio Bustamante y el General José Luis
Quintanar, entre otros, a la toma de la plaza de
Querétaro. Con fecha 29 de junio de 1821, Agustín de
Iturbide emitía en Querétaro un comunicado en el que
expresaba propiamente la conclusión de la Guerra de
Independencia.
El 29 de noviembre de 1821 en la plaza de San Juan
Bautista se realizó una ceremonia cívica y popular
para proclamar y jurar la Independencia Nacional. El
27 de septiembre de 1827 el ejército insurgente hacía
su entrada triunfal a la ciudad de México.
Durante los siglos XVIII y XIX las haciendas
constituyeron un importante factor del desarrollo
económico y social de San Juan del Río. Las más
importantes fueron: Lira (hoy perteneciente al
municipio de Pedro Escobedo), La Llave y Galindo.
El 5 de octubre de 1830 y como consecuencia de su
notable desarrollo económico y social, el Congreso
Local dio a San Juan del Río el título de Villa.
Para 1847, en el marco de la guerra entre México y
los Estados Unidos de Norteamérica, el gobierno del
Estado otorgó al entonces Distrito de San Juan del
Río el título de Ciudad.
Hacia 1855, la industria y el comercio tuvieron un
importante impulso. Entre los establecimientos y
empresas más relevantes de la época se cuentan:
barberías, carpinterías, coheterías, curtidurías,
fábricas de cervezas, herrerías, molino de trigo,
pailas de jabón, trapiches de algodón, panaderías,
platerías, talleres de pintura, sastrerías,
sombrererías, talabarterías, telares de lana y de
manta, talleres de rebozos, zapaterías y fruterías.
Del mismo modo, en este período, el desarrollo urbano
de San Juan del Río se caracterizó por la
construcción y ampliación de templos, puentes, calles
y casas señoriales.
En 1863 Don Benito Juárez García, en su huida a San
Luis Potosí, pernoctó en San Juan del Río y, en 1867,
Maximiliano de Habsburgo lanzó en esta ciudad una de
sus últimas proclamas, en la cual exhortaba a la
población a defender "la Independencia y el orden
interior del país". Posteriormente, en el Cerro de
las Campanas de la ciudad de Querétaro era fusilado
junto a los generales Miramón y Mejía.
En la última década del siglo XIX San Juan del Río
participó del desarrollo ferroviario al tenderse la
vía del Ferrocarril Nacional Mexicano y, años más
tarde, asentarse en esta ciudad la "Casa Redonda"
para la reparación de máquinas de vapor.